Monday, June 25, 2007

Recuerdo cuando era bueno para el arco o el paso inevitable hacia la muerte.


Hace unos días volví a casa con la extraña sensación de que cada vez dejo algo en los días que pasan. Recordé, sentado al borde de mi cama aún con el pelo húmedo luego de una ducha, que hace ya bastantes años jugaba mejor que hoy al arco. Inevitable, pensé. Pero, ¿es este recuerdo nostalgia o melancolía? ¿Hay alguna diferencia? Nostalgia parecería ser el anhelo imposible de volver atrás. ¿Y melancolía? Quizás más bien estar arrojado hacia nuestro porvenir más próximo, que nos dona la indeleble experiencia de que las cosas nacen y perecen; nuestra propia muerte. Con su silencio mordaz pareciera ofrecernos la delicada aparición del acontecer, radicalmente finito, acontecer que inevitablemente emerge para desaparecer. Es así que esta disposición nos otorga quizás mayor sensibilidad para notar la fugacidad del instante, de que el sol sale para luego caer, que aquella alegría pronto desaparecerá, que aquella persona que hoy estrechas en tus brazos inevitablemente morirá. Y, a fin de cuentas, si así no fuera, ¿qué importancia nos daría? Si las cosas no fueran a desaparecer ¿nos importarían? Hace poco tiempo murió Kika. Suceso inevitable que envolvió su figura de todo el apreció que le tenía; su muerte, que siempre la esperó, la trasformó en algo que me importó y que hoy recuerdo. Entonces, experimentar la fugacidad del momento, abiertos hacia ese silencio demoledor que nos acompaña como lo más propio de nosotros (morimos personalmente me dijo un profesor alguna vez) puede abrirnos a una intuición más profunda del tiempo. Y así recordar, cuando era bueno para el arco, con un grato y melancólico tintineo de muerte.

luis felipe oyarzún montes

11 Comments:

Anonymous Maria said...

Yo francamente pierdo y encuentro la melancolía pero nunca me desprendo de ella, debe ser un sino de vida (de muerte hubieran dicho en el siglo XVI) Esto de estar vivo es condicionante a la condición natural –en mí- de un estado melancólico-nostálgico. Me cuesta hacer la diferencia entre ambos aunque tú la graficas de hermosamente. Para mí la vida es un completo estado melancólico de alma, la nostalgia en cambio se difumina a momentos. Con todo esto me fui acordando de tres grandes melancólicos; Pizarnik, Gardel y Pessoa. Muchas gracias por eso, ahora he vuelto a leerlos. Me recordé también de la tremenda canción sobre A.Storni

“Te vas alfonsina con tu soledad
Que poemas nuevos fuiste a buscar ...?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la esta llevando
Y te vas hacia alla como en sueños,
Dormida, alfonsina, vestida de mar ...”

Saludos varios, Maria.

12:27 PM  
Blogger La revista goleadora said...

Tremenda canción.. ¿cual es su autor?

recordé algo de la pizarnik

"pero tu y yo sabemos
que el cielo tiene
el color de la infancia muerta".

son unos versos muy bellos y potentes.

saludos,
lfom

5:52 PM  
Anonymous Maria said...

La canción es "Alfonsina y el Mar" y hay muchas versiones,a mí gusto las mejores son las de Mercedes Sosa, Andrés Calamaro y Violeta Parra.

Yo también me acordé de algo de la Pizarnik

"Estoy sola, no, no estoy sola
hay alguién acá adentro que tirita"

Ella es impresionante.

Saludos varios, Maria

1:44 PM  
Blogger oyarzun said...

Muchas Gracias.
La escucharé.
A alfonsina no la he leido,
ahora tengo interes en hacerlo.

Alain Fourier y su "Gran Meaulnes", abre la experiencia de lo que pasa inevitablemente (como la infancia perdida). Teillier le dedica un poema.. otro nostálgico.. ¿o melancólico?..

saludos cordiales
lfom

3:11 PM  
Anonymous María said...

Le respondo a Pikarnik con la última elegía de Rilke

“Mira, yo vivo. ¿De qué? Ni la niñez ni el futuro menguan…Abundancia de vida brota desde mi corazón”

Y aunque no estoy tan segura de eso sería sin duda hermoso creerlo.

A Alain Fourier no lo conozco. Dónde encuentro su "Gran Meaulnes".¿Es un poema?

Si puedes mandarmelo feliz.

Saludos varios, María

9:29 PM  
Blogger oyarzun said...

Rilke le escribe a ese joven poeta, que siempre estarán los recuerdos para recorrer a través de la poesía... son caminos profundos, demasíado pesados si no se los trata con respeto y humildad.

El Gran Meaulnes es una pequeña y muy bella novela.

Pero puedo mandarte el poema de Teillier..

(gracias por traer a Rilke.. ahora recuerdo a un austriaco, Georg Trakl..su grito es muy silencioso.. también te lo podría mandar)

saludos cordiales
lfom

12:48 PM  
Anonymous María said...

Sin duda la idea de Rilke sobre la paciencia, ese dejar brotar cada cosa a su momento es notable. A mi gusto esa es la base de las “Cartas a un joven poeta”, libro maravilloso.

Que bien lo de Teillier y Georg Trakl, mándamelos, yo encantada.

Gracias por mencionar a Trakl porque me acordé de Fata Morgana y luego me acordé de Herzog y su “Fata Morgana”, película tremendamente pesimista y hermosa, si la quieres ver te la puedo prestar, es tremenda. (y nostálgica-melancólica)

Saludos varios, María

10:37 PM  
Blogger oyarzun said...

encantado te los mando. ¿adonde?
saludos
lfom
no he visto esa película. lo de herzog suele ser de un silencio muy potente..

10:08 AM  
Anonymous María said...

Mi mail es apolodafne@hotmail.com, mandamelos ahí, gracias

Saludos varios, María

4:19 PM  
Blogger Ideasingracia said...

Todo tiempo pasado fue mejor, asi dicen. La incomprendida labor del arquero, sólo los que jugamos en aquel puesto sabemos la connotación y mística que implica defender un arco.
Me emocioné mucho con "El chaleco café de mi abuelo" me sentí muy identificado y una vez más volví a evocar aquella gloriosa época que nos entregó un campeonato después de 25 años.
Saludos

6:48 PM  
Anonymous pía said...

hola. bonito artículo. tal vez viene al caso leer un muy buen cuento de borges, que se llama el inmortal. para el que le interese : http://www.apocatastasis.com/el-inmortal-jorge-luis-borges-carthapilus.php

muchos saludos a palabra de fútbol.un abrazo para lipe

1:57 PM  

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