Tuesday, November 24, 2009

La argentina de hoy y el desastre de Suecia 1958: el olvido está lleno de memoria


La última campaña de la selección Argentina de Maradona me ha hecho recordar otro de los celebremente tristes episodios de la histria del fútbol trasandino. En efecto, los síntomas de ambos procesos parecen bastante similares: grandes estrellas, entrenadores de renombre, aunados a una deficiente organización dirigencial y consecuentes malos resultados. La analogía puede ser un poco exagerada, pero aquí va el análisis.

I. Fútbol

Lo Bueno de 1958: La selección argentina del 58, al mando de Stabile, contaba con jugadores de la talla de Amadeo Carrizo y de Enrique Omar Sívori. El equipo estaba armado en base al River Plate tricampeón nacional de 1955, 56 y 57. Aún paladeaba el éxito del Sudamericano de Perú, con un plantel que fue apodado “los carasucias”, por su juventud y desinhibición. Aquel improvisado equipo ganó el título continental con 25 goles a favor y sólo seis en contra, además de un humillante 3-0 a Brasil. Esos brillos vanagloriaron al fútbol argentino, a la prensa y a todo el país. El juego esplendoroso y casi artístico de aquel plantel trazó una huella imborrable en la historia del fútbol nacional, pero también sembró omnipotencia. Nadie esperaba otra cosa que el regreso de Suecia con el título en las manos ("La gloria que no fue", de Alejandro Di Giacomo, Editorial Capital Intelectual, agosto 2007).

Lo malo de 1958: Carrizo se comió seis goles contra los Checos, respecto de quienes un espía argentino que había sido enviado a Europa había sentenciado: "les ganamos caminando". Este es sólo un ejemplo del desastre de Suecia, en que Argentina quedó eliminada en primera ronda.

Lo bueno de hoy: La selección de hoy cuenta con un montón de chicos que crecieron bajo los procesos de las selecciones juveniles. Piensen en Messi y Aguero, por mencionar dos de los casos más notables, que crecieron bajo el mando de dos expermientados, como nuestros conocidos Tocalli y Pekerman. Antes de las eliminatorias

Lo malo de hoy: el 5 a 0 con Bolivia, la derrota con Brasil en casa, o el proceso eliminatorio en general.

II. Dirigentes.

Lo malo de suecia 1958: El diálogo entre el capitán del equipo y un ex dirigente de la AFA, reproducido por el propio ex futbolista, es elocuente al respecto:
-¿Están bien, necesitan algo? ¿Les traigo algunas mujeres, hay buenas alemanitas, bien rubias y grandotas, que pueden divertirlos un rato? ¿No las quieren para aplacar el aburrimiento?
-No, nada de mujeres en la concentración. Lo que necesita este plantel es un buen cocinero. Comer comida argentina, unos bifes, pastas. Tráiganos un cocinero, que se lo vamos a agradecer.
-¿Seguro? Está bien. No te preocupes, se los resuelvo en un par de horas.
Al día siguiente un nuevo integrante se sumó a la delegación argentina. Preparó unos estupendos bifes con cebolla, que desataron la aclamación de los futbolistas. A la noche, la misma comida. Al mediodía siguiente también. Y una vez más en la segunda cena. El capitán del equipo se inquietó entonces y encaró al presunto chef:
-Oíme pibe, riquísimos los bifes con cebolla a la criolla. Pero cambiá un poquito, no vamos a comer lo mismo todo el mes.
-No voy a poder ayudarlos.
La cara del capitán del equipo se transformó. Y el supuesto cocinero completó su explicación:
-Sabe qué pasa, yo no sé cocinar. Un cocinero era demasiado caro. Yo atiendo el bufete en Nueva Chicago, me doy maña para algunas cosas y me trajeron de apuro para resolver el problema, sin gastar demasiado.
En el Mundial de 1974, la Selección argentina no sólo no tuvo una buena alimentación. Pasó agónicamente la primera ronda pero cayó humillada 0-4 ante Holanda, perdió 2-1 con Brasil y empató 1-1 con Alemania Oriental, antes de regresar cabizbaja y criticada a Buenos Aires. Un triunvirato confuso de entrenadores había aportado más caos que orden a un equipo con notables futbolistas pero sin esquema colectivo. Aquel Mundial fue el último eslabón de una cadena de pesares inaugurada en 1958 y que duró dos décadas.

Lo malo de hoy: Grondona al mando de la AFA y al mismo tiempo dueño de TyC y de Arsenal, que ganó una sudamericana de manera bastante dudosa. Un Maradona al que le dan permiso para poder viajar a un Spa en Europa. Una dirigencia que, por más dinero que manejen, es incapaz de tener a sus futbolistas concentrados en el fútbol.

La refutación de la analogía: el caso Bielsa, para cuyo análisis espero publicar un próximo comentario.

III. Conclusiones: cuando digo que el olvido está lleno de memoria es para que los hermanos trasandinos tengan un poco más incorporado aquel desastre de Suecia en su adn. La historia se volvió a repetir en Chile 62, y duró hasta Alemania 1974, en el que corrieron igual suerte. Se demoraron 20 años en salir adelante, en medio de una dictadura y en un partido con Perú sobre el cual se ha tendido un manto de duda no menor. La historia es importante, la memoria debe conservarse, incluso la memoria del fracaso. Creo que Bielsa representa fielmente esa filosofía. Sin embargo, no fueron los fantasmas de Suecia los que se colaron por la mente de Bielsa cuando se iban del mundial de Corea. Hay algo más, una concepción un poco más densa del concepto del fracaso que espero poder dilucidar en un próximo post.

Esto es palabra de fútbol.

2 Comments:

Blogger Ignacio said...

Muy interesante artículo. No sabía de aquél fracaso argentino del 54, y de verdad es muy conveniente saber que hay ciertas similitudes con el proceso actual. Me parece muy importante reflexionar sobre la reacción de cada selección y del perdiodismo ante el fracaso, ya que el significado de dicha palabra se ha grabado en la historia, adquieriendo su significado de acuerdo a los actos y a los dichos de sus protagonistas. Gracias.

4:21 PM  
Blogger Ignacio said...

Perdón, me refiero, obviamente, al fracaso del 58 no del 54.
Saludos.

4:23 PM  

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